Reforma electoral: Cuando el ahorro presupuestario pone en riesgo la participación ciudadana
A veces, cuando miramos las noticias sobre reformas de leyes y debates en el Congreso, sentimos que nos hablan en un idioma técnico y ajeno, lejano a la realidad del día a día. Sin embargo, la reforma electoral que se impulsa de cara a las próximas elecciones de 2027 toca una fibra muy sensible de nuestra vida en comunidad: nuestra capacidad de pensar, elegir y hacernos escuchar.
Desde el CEMAIS, queremos proponer una mirada serena, apolítica y profunda sobre este proyecto. Porque detrás de la discusión de los números y el «gasto público», lo que realmente se está debatiendo es qué espacio le queda al ciudadano de a pie en las decisiones del país.
1. El patrón del poder: El eterno malestar con las PASO
Hay una conducta que se repite en los sistemas políticos y que cruza a los diferentes gobiernos sin importar su color partidario. Pasó con el Presidente Macri, pasó con el Presidente Fernández y vuelve a pasar ahora: una vez que los oficialismos llegan al poder, se empeñan en querer eliminar las PASO. El argumento principal que se escucha es económico: que las primarias son «una encuesta nacional muy cara financiada por el Estado». Pero desde la Doctrina Social nos toca hacer una pregunta incómoda: ¿Por qué la participación ciudadana debería considerarse un gasto negativo? La austeridad es un valor y cuidar los recursos públicos es una obligación, pero hay que tener cuidado. Achicar el gasto del Estado no puede significar, bajo ninguna circunstancia, la desnutrición de nuestra democracia. Quitar estos espacios de votación limpia y abierta termina encerrando la discusión política en una oficina a puertas cerradas, volviendo al viejo sistema del «dedo» donde tres o cuatro dirigentes eligen a los candidatos sin escuchar a la comunidad.
2. El peligro de una política privatizada
Otro de los ejes centrales del proyecto es la modificación del financiamiento de los partidos, buscando volcar el peso hacia los aportes privados bajo la premisa de que «el costo de la política no lo tiene que pagar el Estado».
Aquí es donde debemos encender una alarma desde la promoción humana:
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Los partidos políticos no son empresas privadas: Son instituciones de derecho público reconocidas por nuestra Constitución para canalizar la voz del pueblo.
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La trampa del financiamiento ciego: Si el financiamiento se vuelve enteramente privado, las campañas se van a seguir haciendo, pero sin trazabilidad real. Quien ponga el dinero tendrá el poder de sesgar la opinión pública.
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Desigualdad para los más chicos: El dirigente social, el referente de barrio, el que camina el barro y conoce las verdaderas necesidades de los vulnerables no tiene llegada a las grandes corporaciones. Si eliminamos el apoyo público y los espacios gratuitos en los medios, la política se transforma en un club exclusivo para millonarios. No le podés pedir a una canoa que compita contra un transatlántico.
3. Boleta Única: La máscara de lo nuevo con las mañas de siempre
El proyecto también impulsa la Boleta Única de Papel. En provincias como Córdoba sabemos bien que este sistema es excelente porque genera mucha igualdad, le da transparencia al cuarto oscuro y le asegura al ciudadano tener toda la oferta electoral en un solo instrumento.
Sin embargo, el diablo suele esconderse en los detalles. La propuesta nacional introduce una pequeña «picardía»: un casillero para votar «lista completa».
Este mecanismo anula el ejercicio del discernimiento. Evita que el vecino se tome el trabajo de pensar y combinar, por ejemplo, a un diputado de un espacio con un senador de otro. Al facilitar el voto en bloque, se termina reproduciendo lo peor de la vieja «boleta sábana» pero bajo una máscara nueva.
4. Ficha Limpia: El sentido común al servicio del Bien Común
No todo es preocupación en el análisis. La incorporación de la «Ficha Limpia» —que impide candidatearse a personas con doble condena por delitos de corrupción— es una medida de puro sentido común y de una enorme razonabilidad.
La corrupción no es un debate abstracto entre abogados en los tribunales de Buenos Aires. La corrupción se traduce directamente en la salita de primeros auxilios que no tiene insumos en tu barrio o en la escuela que se viene abajo. El funcionario que roba fondos públicos le está robando oportunidades al más débil. Alejar a la política de los fueros que sirven como refugio judicial es un paso fundamental para devolverle la dignidad a la gestión pública.
Pensar con el pueblo, caminar con esperanza
El desarrollo de una sociedad no se mide únicamente en un balance presupuestario; se mide en la calidad de su cohesión social y en el respeto por cada individuo. La tendencia actual de la política parece buscar sistemas donde lo individual y comunitario se diluyen en estructuras frías.
Desde el CEMAIS, junto al carisma mariano que nos guía, los invitamos a no pasar de largo frente a estos temas. Que no nos quiten la posibilidad de hablar, de discernir y de pensar colectivamente. Necesitamos herramientas que acerquen el poder a la gente, no que lo concentren en unos pocos.