DOCAT: Ser «doctrina social con pies» para transformar la realidad

En una reciente emisión del programa «Un punto de vista» por Radio María, Edgardo Dainotto, director de CEMAIS, compartió una profunda reflexión sobre el DOCAT, el compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) adaptado especialmente para los jóvenes. En el marco del legado del Papa Francisco, la charla se centró en cómo pasar de los conceptos a la acción concreta.

¿Qué es el DOCAT?

El nombre surge de la combinación de la palabra inglesa “Do” (hacer) y el sufijo “Cat” (Catecismo). Es una herramienta pedagógica que nació como un deseo compartido entre Benedicto XVI y Francisco para que los jóvenes no solo conozcan la fe, sino que sepan qué hacer con ella en la vida social.

Con un lenguaje amable, ilustraciones modernas y un glosario dinámico, el DOCAT logra «bajar a tierra» temas complejos como la economía, el trabajo, el Estado y la ecología, sin perder el rigor de los documentos originales de la Iglesia.

El método: Ver, juzgar y actuar

Edgardo destacó que el DOCAT invita a asumir un método que es propio de la identidad de la Iglesia:

  1. Ver: Arrimarse a la realidad, «olfatearla» y dejarse conmover por el dolor del otro.

  2. Juzgar: Preguntarse con honestidad: “¿Qué dice Jesús de esto?” o “¿Qué haría Jesús en mi lugar?”.

  3. Actuar: Convertirse en lo que el Papa Francisco define con una frase disruptiva: “Sean la doctrina social con pies (o con patas)”, una fe que se mueve, que sale y que transforma.

«Jesús es la doctrina social de Dios para su pueblo. Si no tenemos a Jesús como el centro de la mirada social, le estamos pifiando», subrayó Edgardo durante la entrevista.

Una doctrina que nace del corazón

Más allá de los manuales, Edgardo resaltó un punto clave del prólogo escrito por Francisco: la eficacia de la acción social depende de un corazón convertido. Una Iglesia —y un profesional o militante social— que no esté en proceso de conversión, pierde la autoridad para hablar.

La nota cerró con un emotivo testimonio personal de Edgardo sobre su encuentro con Francisco en Santa Marta, describiéndolo como un «párroco del mundo» que enseña a través de la ternura y la cercanía, invitándonos siempre a «largarnos con lo que hay» y a no esperar el momento perfecto para empezar a hacer el bien.